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Lectura base: Génesis 3:11 / Lucas 6:38 / Marcos 6:38 / 2 Reyes 4:1–7
Reflexión
Muchas veces caminamos la vida creyendo cosas que Dios nunca dijo.
“No puedo.”
“No alcanza.”
“Así soy yo.”
“Esto es imposible.”
Pero hoy el Espíritu Santo nos hace una pregunta profunda, la misma que Dios le hizo a Adán en el huerto:
“¿Quién te dijo eso?”
Porque hay solo dos voces que podemos escuchar:
la voz del miedo… o la voz de Dios.
La voz del miedo limita.
La voz de Dios libera.
La voz del enemigo roba, mata y destruye.
La voz del Padre trae vida, dirección y provisión.
Dios siempre comienza con lo que tienes
Jesús frente a miles de personas hambrientas no preguntó qué faltaba…
preguntó qué había.
La viuda que estaba a punto de perder a sus hijos solo tenía un poco de aceite…
pero eso fue suficiente para que Dios hiciera un milagro.
El milagro comienza cuando entregas lo poco que tienes en manos de Dios.
Deja de decirle al Señor lo que no tienes.
Empieza a presentarle lo que sí tienes.
Tu fe.
Tu obediencia.
Tu semilla.
Tu voz.
Tu disposición.
Escuchar a Dios cambia resultados
Pedro escuchó al Padre y fue bendecido.
Minutos después escuchó otra voz… y Jesús tuvo que reprenderlo.
Eso nos enseña algo poderoso:
Podemos escuchar a Dios en un momento… y al miedo al siguiente.
Por eso debemos cuidar qué voz gobierna nuestras decisiones.
La provisión fluye cuando tú te mueves
Dios no mueve carros estacionados.
La multiplicación vino cuando los discípulos fueron a buscar comida.
El aceite fluyó mientras hubo vasijas vacías.
Cuando el esfuerzo natural se detuvo… el milagro también.
Tus palabras crean tu ambiente
La Biblia dice que la vida y la muerte están en la lengua.
Si declaras derrota, produces derrota.
Si declaras fe, activas el cielo.
Cuando eres sacudido… sale lo que llevas dentro.
Jesús fue tentado y atacado, y de su boca solo salió:
“Escrito está.”
Eso hizo huir al enemigo.
Dios te bendice para que seas bendición
No estás donde estás por casualidad.
Dios te plantó aquí para prosperarte… y usarte.
Cuando cuidas las cosas del Reino,
Él cuida cada área de tu vida.
Salvación.
Discipulado.
Generosidad.
Servicio.
Ese es el verdadero camino de la abundancia.
Oremos juntos
Señor, hoy decido callar toda voz que no venga de Ti.
Renuevo mi mente con Tu Palabra.
Entrego lo que tengo en Tus manos.
Declaro que Tú eres mi proveedor, mi dirección y mi fuerza.
Enséñame a hablar vida, a caminar en fe y a ser bendición.
Aumento el volumen de Tu voz en mi vida.
En el nombre de Jesús, amén.
Atentamente, Asaad Faraj


